domingo, 19 de agosto de 2018

Siestas de tres horas preceden noches en blanco... y viceversa. El calor reduce considerablemente mis horas de actividad. En verano es conveniente despertar pronto, ya que al pasar las horas la voluntad se reduce y el cuerpo busca la horizontal sistemáticamente, al punto que gran parte de la energía de una se va en mantenerse en pie y con los ojos abiertos. El hambre también se achica, mientras que la sed aumenta... al principio era un consuelo, pensé que adelgazaría al menos una parte de los 10 kgs. que me sobran... pero no, bien sabe Dios que no adelgacé ni un gramo. La báscula me la regaló un amigo que dejó de ser mi amigo tan pronto como se emparejó con una mujer celosa, con quien ya se ha casado y bien que me alegro... y no porque me alegre la felicidad de otro; "Schaudenfreude" le dicen; el término alemán para definir la emoción de alegrarse por el mal ajeno. Es tortuoso soportar a una pareja celosa; agotador resistirse a dar explicaciones para demostrar una inocencia de la que el otro no se convence jamás: los argumentos deshilachados dejan lagunas dignas de sospecha; los argumentos perfectos resultan sospechosos. Ceder al deseo del otro genera una cuerda cada vez más gruesa, más fuerte y más corta. No hacerlo a la fuerza traerá conflictos difíciles de resolver. A lo que iba: mi cuerpo se resiste a perder peso; se diría que una fuerza sobrehumana (puede que genética) le mantiene en su peso a fin de conservar energía y grasa suficiente como para sobrevivir a hambrunas venideras. Si nos ponemos a rebuscar y a generar teorías sobre por qué motivo alguien a quien durante décadas apodaron "la flaca" lleva años hinchada y redonda, se podría afirmar (y no sería disparatado hacerlo) que la falta de atractivo me garantiza evitar situaciones incómodas como rechazar a otras personas; o sentir que quien se acerca a mí sólo me quiere follar.
Cuando el cuerpo está cansado y la mente permanece activa, se vienen los pensamientos, las ideas y los recuerdos a hacer debate y lo mismo invento una máquina de emparejar calcetines que busco explicaciones a eventos pasados o simplemente saboreo los recuerdos como si todo hubiera sucedido a cámara lenta... curiosa sensación en un momento vital en el que me parece que el tiempo pasa demasiado rápido.
Las noches en blanco preceden a siestas largas. Y a las tres de la tarde mi cuerpo y yo sabemos que tumbarse ahora sería despertar a las seis o a las siete. También sabemos que no hay energía para un paseo y mucho menos para concentrarme en nada que tenga que ver con el trabajo. Lo que sigue a estas líneas yo ya me lo sé. Si cierro unos segundos los ojos puedo ver claramente cómo me dirijo al sofá, enciendo el e-book y me pico con "El tiempo entre costuras" buscando las diferencias con la serie. Que Dios me perdone pero, sin que sirva de precedente: la serie está mejor que el libro. Hala, ya lo he dicho. Mejor hilada, mejor argumentada. El libro está bien ¡ojo! pero la serie está mejor.
Dicho esto haré un último esfuerzo por mantenerme despierta lo suficiente como para poner una lavadora, fregar los platos, ducharme... puede que me espabile... también puede que me toque el cupón. Creo que las probabilidades son las mismas. Por cierto. Voy a mirar si soy rica.
......
sigo siendo pobre. Es lo que hay.
Aunque sea media tarde, ¡A las buenas noches!

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