martes, 19 de junio de 2018



Hoy es mi primera noche de verano... aunque técnicamente todavía no sea verano. Lo noto por los insectos que pululan sobre la pantalla del ordenador mientras saco un pie bajo las sábanas porque una prima mía me dijo que así se podía dormir cuando al taparse te daba calor y al destaparse te daba frío...; pero mucho me temo que la destemplanza no es lo único que impide parar a mi cerebro. Puse "Pretty woman" pensando que me dormiría enseguida, pero no. Lo que ha pasado es que a pocos minutos del final HBO ha dejado de funcionar y entonces me he empezado a preguntar por qué me gusta tanto esa mierda de película (y que nadie se ofenda... o que se ofenda, lo mismo me da, qué coño, son más de las dos de la madrugada, paso de pedir disculpas por pensar que es un ascazo de película).
Me cuesta estar lo bastante cansada por las noches cuando los días son extraños. Desperté ya con un humor de perros... quise arreglarlo por la noche cenando con mi hijo hamburguesas en el balcón. Tropecé, la mesita se volcó y tiró uno de los platos y un tenedor. ¡A tomar por culo las hamburguesas!... bajé a pedir disculpas y a comprobar que a nadie le había salpicado el tomate o se le había clavado un trozo de plato en el ojo o algo así. Unos aceptaron con más amabilidad que otros mis disculpas. Lo entiendo. Debe ser acojonante que lluevan hamburguesas con plato y todo mientras desplazas a tu padre muy enfermo en su silla de ruedas.
El hombre enfermo en cuestión es un vecino al que le tengo muchísimo cariño. Mi hijo no lo había reconocido y se extrañaba de que le cogiera la mano y le mirara de esa manera. El cáncer es una mierda. Cuando le dije a mi hijo quién era el hombre que estaba en la silla de ruedas se apenó muchísimo, no probó bocado y se fue a su cuarto sin apenas hablar. Y después fue cuando yo decidí irme también a la cama pronto y acabé dando tantas vueltas en la cama y en mi propia cabeza que me desvelé del todo.
A lo mejor Pretty Woman gusta tanto a la gente porque supone una salida mágica y fácil a una situación difícil. Pero lo cierto es que Vivian nunca hubiera conocido a su príncipe súper-rico, guapo, simpático e interesante si no hubiera sido puta. Y no creo que ser puta sea algo fácil.
Luego sentí cómo me estaban comiendo viva los mosquitos. Me pica hasta el higadillo.
Pasé de seguir dando vueltas a la cabeza y dejar de preguntarme qué estoy haciendo mal, cuál será el siguiente paso a dar para intentar salir de ésta y pasé también de sentirme culpable por todas las veces que la he cagado en la vida. A fin de cuentas, nunca sabremos qué hubiera sido de nosotros si hubiéramos tomado cualquier otra decisión. Las películas de viajes en el tiempo han hecho mucho daño... casi tanto como Walt Disney y los cuentos de hadas.
Hoy el día se resolvió pacíficamente.
No es bueno mirarse tanto el ombligo. Una siempre se percibe más gorda si se mira el ombligo.
Eso de "levantar cabeza" cobra pleno sentido cuando una es consciente de que la postura y estado de ánimo se alimentan mutuamente. Por eso siempre digo que para salir del "abajo-hacia adentro" hay que levantar la frente y mirar hacia afuera.
He tenido demasiada instropección por hoy.
Cuando era joven y necesitaba respuestas solía abrir un libro cualquiera por la mitad y leer la primera frase en la que se fijaran mis ojos....
voy a probar: "hago voto de no matar a ningún ser vivo"... no, si ahora encima me voy a tener que volver vegana.
¡A las buenas noches!